Con Los Rolling Ruanas Rock al Parque bailó carranga

Tras ser seleccionados por convocatoria distrital, Los Rolling Ruanas se presentaron por primera vez en el festival, con una propuesta que mezcla la música tradicional campesina con la potencia del rock and roll.

Los Rolling Ruanas tienen un público fiel que los sigue constantemente y que el domingo 2 de julio de 2017 los acompañó durante su presentación en Rock al Parque.Carlos Lema Posada

Cuando el tiple comienza a sonar y la guacharaca se mueve al ritmo de las guitarras, Bogotá vuelve a sus raíces cundiboyacenses para disfrutar de una sesión de música carranguera, en la que miles de asistentes al Parque Simón Bolívar, bailan y cantan como seguramente lo hicieron sus abuelos varios años atrás.

Los responsables de generar este ambiente de fiesta son cuatro jóvenes que vestidos con sus ruanas, tocan para reivindicar la herencia campesina y su folclor. Aunque en principio no parezca, este no es un concierto de música popular, pues los protagonistas de esta escena están tocando en uno de los festivales gratuito al aire libre más grandes de América Latina: hablamos de Rock al Parque, un evento organizado por la Alcaldía Mayor de Bogotá a través del Instituto Distrital de las Artes -Idartes.

“Su majestad el rock le abre las puertas a la tradición”, dice Juan Diego, vocalista de Los Rolling Ruanas, mientras sube a la tarima para comenzar el show en compañía de los demás integrantes de banda: Fernando Cely (requinto), Jorge Vinasco (tiple) y Guillermo González (guitarra), con quienes inició el grupo en 2014.

“Somos rockeros y crecimos paralelamente con este género, pero siempre nos interesaron las otras culturas y aprender a tocar instrumentos con canciones emblemáticas. Después, cada uno con su influencia del rock o de la música tradicional, fue aportando sus conocimientos y se fue formando lo que hoy conocemos como Los Rolling Ruanas”, comenta Fernando Cely.

Lo que era un sueño de universitarios, comenzó a tomar forma a finales de 2015, año en el que ganaron reconocimiento gracias a sus covers de agrupaciones legendarias como los Beatles o los Rolling Stones. Sus interpretaciones se volvieron virales en las redes sociales, pues mostraban un contenido único que mezclaba el folclor nacional con canciones de reconocimiento internacional como Paint it Black.

No obstante, en un principio esta nueva propuesta no fue bien acogida, pues cuando el camino de Los Rolling Ruanas estaba arrancando, su iniciativa de montar un ensamble folclórico de carranga fue vista con malos ojos por algunas personas dentro del escenario en donde se iban a presentar. “Uy esa música es como de pueblo, de echar pochola”, eran los comentarios que recibían.

“La carranga es un género popular que nos representa a nivel nacional y que tiene semejanza con el rock por esa cercanía campesina, incluso la gente que critica la carranga ni siquiera ha escuchado bien una canción completa, es un poco más por desconocimiento”, cuenta Cely desde la sala de ensayos de la banda.

Gracias a ese pensamiento, sin querer queriendo como diría Chespirito, el grupo se convirtió en un símbolo de la reivindicación de la música campesina, esa que representa el trabajo de quien labra tierra, junto con la humildad y la alegría del pueblerino, porque, aunque en su mayoría ellos sean “rolos”, al igual que muchos bogotanos sus familias tienen orígenes campesinos.

Bienvenidos a “Carrantá”

Ya pasaron casi dos años desde que los covers se viralizaron, y si bien Los Rolling Ruanas siguen interpretando temas del rock clásico, tras un arduo trabajo canciones como María guadaña o Ruanas on, les han permitido captar su propia fanaticada, un público fiel que los sigue constantemente y que el domingo 2 de julio de 2017 los acompañó durante su presentación en Rock al Parque.

Los solos al mejor estilo de Hendrix fueron cambiados por la interpretación del tiple de Jorge, el requinto de Fernando reemplazó el ritmo del bajo eléctrico, mientras que la guitarra de Guillermo junto con la voz y la guacharaca de Juan, le dieron sabor a un cóctel exótico en el que nace una nueva forma de hacer música.

Bogotá se convierte en “Carrantá”, es decir, ahora es la ciudad que baila música campesina y en donde un ‘pogo’ carranguero se adueña de los cuerpos de los espectadores, porque el rock no es ese sonido estático que se queda congelado en el tiempo, es un género dinámico y en eso consiste su riqueza, ya lo dijo la banda al finalizar su presentación: “el rock no está en crisis, los que están en crisis son las personas que quieren decidir qué es rock y qué no es”.

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